30 noviembre 2007

Cambios

Todo cambia en un segundo. Todo se jode o todo se arregla. Pero eso sólo ocurre para lo muy malo o para lo muy bueno, el resto es todo igual, tiempos mejores/peores, pero poco, nada sustancial, mediocridad. Responsabilidades, obligaciones ... poca vida real aprovechable. Entonces vienen los pensamientos catastrofistas. Realmente merece la pena la vida? Te levantas para ir a trabajar, aguantas a quien toca, por huevos, te caiga bien o mal, seguramente el trabajo no te reconforte, luego el resto de quehaceres, y cuando terminas o bien intentas vivir un poco, pero que es por y con ansia por aprovechar el día, y lo pagas aunque sólo sea con cansancio el día siguiente, o bien estás tan cansado que ya no haces nada el resto del día. Pues cojonudo, en qué estaría yo pensando cuando firmé estas condicones? Ah no! que no las acepté. Seguramente esté diciendo esto porque no he sabido hacer de mi vida algo... algo, en general, así que la culpa es mía, pero eso no quita que pueda estar diciendo todo esto. Luego llega el día en que yendo a trabajar ocurre algo, en un segundo, y con un poco de "suerte" sólo estás en cama medio año y apenas te quedan secuelas, pero tío eres un suertudo !! estás vivo y tienes trabajo! así puedes seguir viendo los bonitos amaneceres que la vida nos brinda, ah no! que a las 6 cuando estoy "in itinere" aun no ha amanecido! ah no! que como no puedo seguir trabajando por las secuelas veo salir el sol a diario porque los dolores no me dejan dormir. Pues sí, es verdad, tengo suerte, es que no estoy contento con nada, no trabajo y tengo un sueldo para toda vida! ah no, perdonad no lo llaman sueldo, su nombre es pensión y el montante asciende a 400 euros. Necesito una cura de humildad, me voy a un lugar con problemas reales. Me voy a Angola ... ah no! ... que allí tampoco me quieren.

saludos desde el polo

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