Pues bien, he vuelto, no sé cuánto tiempo podré mantener esto actualizado, pero aquí estoy al menos hoy.
Han pasado muchas cosas desde la última vez que se me congeló la tinta y tuve que dejar de escribir; mil sensaciones, vacío inmenso, profundo y duradero en el corazón, y ya empiezo a pensar que incurable, siempre me va a acompañar aunque tenga que sobrevivir con él, pero siempre estará ahí, eso pienso.
No hay nada peor que saber que algo y alguién no va a volver nunca más y que todo ha sido por tu culpa; cuando lo has tenido todo, se te ha ofrecido todo, lo has acariciado, te encantaba, tenía llena el alma por primera vez desde hacía mucho tiempo o como nunca, pero no di el paso, no supe ver el momento, no supe leer la situación, no supe leer la vida.
Luego descubrí que eran ciertos los tópicos en los que nunca creí que hablan sobre los trenes que pasan y demás (ex)sandeces, porque cuando llegó una vestisca que me quitó el atontamiento de encima y decidí tomar medidas, la modelo ya no estaba, ya no había nada que medir, la persona que hubiera matado por mí ya no moría por mi boca, esa loca se había ido con otro loco, sus ojos ya no lloraban más por mí, dejando esa sensación en el rinconcito de intimidad dónde nos encontrábamos para que yo llegara y se adhiriera a mí como una lapa no separándose nunca más de mí.
Podría extenderme con este tema hasta la eternidad, decir que he muerto por dentro, que tengo un agujero que me absorve, que ... pero no tiene sentido, todo lo que quiero apuntar es que me ha quedado un odio visceral hacia Brasil.
Ahora mismo mi cuerpo se encuentra donde y como está mi corazón, en el sitio más frío y recóndito del planeta y sólo quiero quedarme aquí congelándome con él.
saludos desde el polo
21 noviembre 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario